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HELECHO

 

          Las pteropsidas son las más modernas dentro de las pteridofitas. En el sistema de clasificación de Engler, tanto los helechos con megafilos eusporangiados como los leptosporangiados entran dentro de este taxón. En el sistema aceptado por Bold & al. (1989), sólo los helechos con megafilos leptosporangiados pertenecen al taxón Filicopsida, y los helechos con megafilos eusporangiados junto con los leptosporangiados pertenecen a la división Pterophyta (que por lo tanto es sinónimo de Filicopsida sensu Engler). A veces a las pterophytas no se les da el rango de división sino el de clase, teniendo por lo tanto de nombre clase Pteropsida, constituyéndose en otro sinónimo de este taxón. Debido a este conflicto de nombres, al referirse a las filicópsidas es imprescindible aclarar según qué sistema de clasificación se las está definiendo.

 

          Las filicopsidas se pueden definir como pteridofitas con esporofito con: cilindro vascular derivado de la sifonostela, megafilos, esporofilia (esporangios siempre en las hojas), y esporangios ubicados en el margen o en la cara abaxial de los megafilos.

Si estamos definiendo a las Filicopsida sensu Engler, o a las Pterophyta/Pteropsida sensu Bold & al., los esporangios pueden ser eusporangios o leptosporangios. Si estamos definiendo a las Filicopsida sensu Bold & al., a este taxón corresponden sólo las pterophytas con leptosporangios.

La mayoría son terrestres, saxícolas (que viven en las piedras) o epífitas, pero también las hay palustres (continentales y litorales) y acuáticas.

Las pteridofitas, también llamadas teridofitas, son un filo de metafitas que tienen células agrupadas en tejidos especializados para el transporte de sustancias nutritivas. Son, por tanto, plantas cormofíticas.

 

          Las pteridofitas se encuentran en zonas húmedas y umbrosas. El poseer tejidos conductores, que actúan como tejidos de sostén, les permite elevarse incluso varios metros del suelo, con lo que pueden captar la luz con más facilidad que las briofitas. Sin embargo, como éstas últimas, necesitan el agua de lluvia o del rocío para reproducirse. Los helechos fueron los primeros vegetales que se adaptaron a vivir fuera del agua, colonizando los continentes. Durante la era Paleozoica, especialmente durante el período carbonífero, llegaron a constituir enormes bosques, con especies de hasta 30 metros de alto, cuyos restos han dado lugar a la mayoría de los yacimientos de carbón que ahora se explotan.

 

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