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Cómo
reconocerlo: Pertenece a la familia de los góbidos. Existen unas
cuarenta especies distintas que se diferencian , esencialmente, por
el color de la piel, que va desde el amarillo dorado al gris y del
marrón al pardo oscuro., encontrándose frecuentemente al
"Chaparrudo" (Gobius niger), de 15 cm. de longitud y al gobio de
arena (Pomatoshistus minutus), que alcanza los 10 cm. Este último
forma pequeños bancos en el fondo de la arena, algo alejados de los
charcos litorales. El gobio nadador (Gobiusculus flavenscens) es
pariente de los anteriores; típico de los charcos más próximos al
nivel del agua en bajamar, no supera los 6 cm. El gobio de roca (Gobius
cobitis) alcanza los 27 cm. de longitud y va provisto de de fuertes
escamas a lo largo del cuerpo. La cabeza es grande, los ojos, altos
y sobresalientes, la boca, también grande y la mandíbula prominente,
con varias hileras de dientes. Guarda cierto parecido con el baboso,
debido a la robustez de su cola, y resulta muy fácil de mantener en
cautividad. Tiene dos aletas dorsales, de las cuales la primera es
más corta y alta; la caudal, sin embargo, es redondeada y las
ventrales tienen la particularidad de ir unidas, formando una
ventosa similar a la de la remorina (Lepadogaster lepadogaster), muy
común en nuestros pedreros. Se debe observar bien para no
confundirlo con el escarapocho. |