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Cómo
reconocerlo: Pertenece a la familia de los traquínidos. De cuerpo largo
y aplanado por los lados, terminado en una cabeza grande y ancha, en
la cual porta una pequeña espina situada, exactamente, en la parte
anterior al borde superior del ojo; su boca está orientada hacia
arriba. Se debe prestar especial atención a su espina venenosa,
larga y fuerte, ubicada en el opérculo branquial, ya que este veneno
actúa sobre el sistema nervioso, y sus efectos pueden durar de dos a
24 horas, siendo sintomáticos los fuertes hinchazones en la zona
afectada. Para no pincharse, es conveniente arrastrar los pies sobre
la arena, provocando que así se asusten y huyan. Tiene dos aletas
dorsales, de las cuales la primera es corta y está dotada de 5 a 7
radios espinosos, venenosos y fuertes; la segunda es muy larga, ya
que presenta de 29 a 32 radios blandos. La aleta anal, así mismo, es
también muy larga, ya que, además de sus dos radios espinosos, tiene
de 28 a 34 radios blandos. El color del dorso es marrón amarillento,
tendiendo la cara ventral a tomar tonos más claros; en sus flancos,
transversalmente, porta unas tiras finas y oscuras. La primera aleta
dorsal presenta un borde característico, tintado en color oscuro e,
incluso, negro. |
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Dónde
vive: En fondos arenosos y fangosos, desde los 5 m. de profundidad
(verano) hasta los 150 m. (invierno). Pez de fondo, muy solitario.
Durante el día, se entierra en la arena hasta el nivel de los ojos
para que no lo vean ni sus presas ni sus depredadores. Es muy
frecuente en las playas de todo nuestro litoral. |