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Comentario: |
Esta es
una pequeña ensenada de arenas gruesas y color gris oscuro,
a la que frecuentemente arriba el ocle arrancado en las
mareas. Se accede por varios caminos, aunque el más sencillo
se encuentra a partir de la carretera que arranca por
delante del campo de fútbol en Andés. Tras seguirlo unos 700
metros, llegaremos a una pista que muere en una finca. Desde
los prados posteriores se puede ver en la cercanía, la
costa. Un camino no muy largo y serpenteante nos llevará
hasta el centro de la playa donde desemboca un pequeño
riachuelo, tapado con grandes piezas de pizarra. Atrás
habremos dejado los cobertizos utilizados como almacén de
aparejos de pesca.
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