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En el
amplio arenal de las Rubias confluyen las mismas
características que en el resto de playas poco frecuentadas
del Occidente asturiano, esto es: altos acantilados y un
difícil acceso. Por contra los materiales que la conforman
no son pizarras y cuarcitas sino areniscas feldespáticas.
Las condiciones generales que presenta son buenas para el
turismo aunque hace relativamente poco, su ya incómodo
acceso se ha desprendido siendo necesaria la utilización de
una cuerda para poder acceder hasta la misma. Para llegar
hasta ella es necesario desviarse en la misma recta que
conduce por la entrada Oeste a Cudillero y frente a la
localidad de Villademar, por un camino que parte en
perpendicular hacia la izquierda. Este nos conducirá a lo
largo de unos 150 metros por encima de las vías del tren
hasta los prados que dominan esta playa tras girar al llegar
a la costa unos 50 metros hacia el Oeste.
Se puede
intentar el acceso en bajamar por la vecina playa de La
Corbera.
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