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Comentario: |
En el
extremo Oeste de la playa de Santa Marina se toma la
carretera que sube a Tereñes, a pocos kilómetros de la
villa; sus acantilados de fácil acceso durante la bajamar
nos conducen a algunos de los mejores ejemplos de huellas
tridáctilas. Desde el pequeño pueblo de Tereñes, parte una
pista vecinal, que debemos tomar a pie, ya que apenas hay
espacio para el coche, y mucho menos para estacionarlo,
hasta que dejamos la pista asfaltada, bajando por un camino
que desciende la ladera del monte hasta llegar al pedrero,
por el que accedemos a través de una escalera dispuesta para
las visitas que llegan aquí buscando las huellas de
dinosaurios. La playa, se encuentra casi camuflada entre las
rocas que hay en toda la extensión de la ensenada del Peñón
del Forno, así como por la cantidad de algas que la marea
lleva a la orilla. El baño es muy seguro debido a la
tranquilidad de las olas y ausencia casi total de
corrientes, pero requiere especial cuidado por la gran
cantidad de rocas que hay bajo la superficie del agua. Es
una playa que está muy cercana al promontorio de El Cueto,
en el que está el pueblo de Tereñes, por lo que durante la
mañana permanece en la sombra, quedando plenamente expuesta
al sol el resto del día.
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