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ESPACIOS NATURALES DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS Paisajes protegidos de Asturias
Sierra del Cuera.
Superficie: 133 km2. Altitud máxima: 1.315 m. en el Pico Turbina.
Concejos de Cabrales, Llanes, Peñamellera Alta, Peñamellera Baja, Ribadedeva. Por la Carretera Nacional N-634 de Ribadesella a Llanes o por la Regional AS-114 de Cangas de Onís a Panes. Otra figura de protección es que ha sido declarado parcialmente Lugar de Importancia Comunitaria del Río Purón.
El Paisaje Protegido de la Sierra del
Cuera se sitúa en el extremo oriental de la región, formando un
cordal litoral de roca caliza de casi 40 Km. de longitud que se inicia en el Sella y
prosigue a escasa distancia del mar hasta el final de la región en
el Deva. Del Paisaje Protegido ha quedado excluido el sector
occidental de la sierra, entre el río Bedón y el Sella.
La sierra del Cuera constituye sin
duda el elemento que en mayor medida contribuye a definir el paisaje
y organizar el espacio del extremo oriental de Asturias. Se trata de
una barrera montañosa situada a apenas seis kilómetros de la costa,
lo que reduce sustancialmente las rasas costeras y limita el
poblamiento del litoral. Su carácter infranqueable delimita dos
espacios geográficos que han tenido diferente evolución histórica y
social: la marina llanisca y lo que se ha denominado el
trascuera, cuya única relación posible ha sido durante siglos a
través de los pastores que compartían el uso de los altos pastos
calcícolas.
A primera vista, desde la rasa costera
llanisca el Cuera aparenta ser una muralla de blancas calizas
desprovistas de vegetación. La fuerte pendiente de la vertiente
septentrional, la intensidad del pastoreo y los reiterados incendios
han terminado por desvestir el roquedo de cualquier tipo de cubierta
vegetal. Sólo a retazos pueden observarse densos matorrales de
aulaga (Genista hispanica subsp. occidentalis) y
algunas avellanedas. El arranque de la ladera está ocupado en muchos
puntos por un castañedo secular que debió ser en tiempos muy
productivo, pero que actualmente se encuentra envejecido y en
progresiva decadencia, probablemente debido a las enfermedades
fúngicas propias de un microclima extremadamente húmedo.
Sin embargo, rebasada la primera línea de cumbres el Cuera se abre a
estrechos valles, ciegos en muchas ocasiones, que albergan un sinfín
de praderas y brañas orladas de fresnos, arces y espineras. El valle
más ancho y productivo desde el punto de vista ganadero es sin duda
la Llosa de Viango que constituye probablemente uno de los
mayores poljés de la región, una enorme cubeta en la que se han
acumulado los residuos arcillosos insolubles procedentes de la
caliza previamente disuelta, dando lugar a una llanura de difícil
drenaje y fácilmente inundable.
La fauna de mayor interés observable en el Cuera es sin duda la correspondiente a los diferentes grupos de rapaces diurnas como el azor (Accipiter gentilis), el halcón peregrino (Falco peregrinus) o el buitre común (Gyps fulvus) que son moradores habituales del área. Tampoco es rara la presencia de alimoche (Neophron percnopterus) o águila real (Aquila chrysaetos), nidificantes en la zona o procedentes de las vecinas estribaciones de los Picos de Europa.
Fotografía: Nesi Redondo. |
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