ESPACIOS NATURALES DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS

Reservas de la Biosfera en Asturias

 

 

 

 

Comarca Oscos - Eo.

 

Superficie total: 1.588 Km2, en Asturias 509 Km2.

Altitud máxima: 1.202 m. en el Pico de A Bobia.

 

Abarca los concejos de Castropol, Taramundi, San Tirso de Abres, Vegadeo, San Martín de Oscos, Santa Eulalia de Oscos y Villanueva de Oscos.

 

El Río Eo es el creador del paisaje y articulador del territorio Oscos-Eo. Nace en la provincia de Lugo, en Fonteo, y tras 90 km. termina su recorrido en el excepcional paraje de la Ría. Su cuenca es la suma de dos territorios, Asturias y Galicia. El Eo recibe una parte de las aguas que discurren por la comarca:  como el Río Suarón o el Monjardín, que atraviesan el concejo de Vegadeo hasta llegar al casco urbano donde se transforman en ría. También los ríos del vecino concejo de Taramundi alcanzan el Eo. Aquí encontramos el Río Turía, que atraviesa pueblos tan representativos como As Veigas o Mazonovo. Pero también pertenecen a la cuenta del Eo cascadas y saltos de aguas representativos de la Comarca. En el Arroyo Ramadella, en San Tirso de Abres, se puede apreciar, tras un corto paseo la Pena do Encanto, una pequeña caída que discurre por una roca caliza, rodeada de historias y leyendas sobre encantos y brujería. La modificación del entorno por la mano del hombre ha originado también pequeños saltos que también permiten apreciar la grandeza y poderío de las aguas.

 

El Centro de Interpretación de la Pesca en el Eo, ubicado en El Llano (San Tirso), contempla la estrecha

relación del hombre con el río, cómo éste ha sabido aprovechar su riqueza y la importancia que la pesca, fundamentalmente del salmón, ha tenido en la zona.

 

Unas 13.700 hectáreas de esta Reserva constituyen ya espacios naturales protegidos declarados en el marco de Convenios Internacionales firmados por el Estado español, así como espacios de la Red de Espacios Naturales Protegidos de la UE (Red Natura 2000), creada a partir de las Directivas Hábitats y de Aves, y de Espacios Naturales Protegidos.

Desde septiembre de 2007, con la incorporación de la Comarca Oscos-Eo, son cinco los territorios asturianos que gozan de la distinción de Reserva de la Biosfera. La Reserva de la Biosfera de Oscos-Eo es la única de la Comunidad calificada con esta consideración fuera de la red de espacios naturales protegidos. Tiene además la peculiaridad de ser la primera que es compartida por dos comunidades autónomas. Esta Reserva abarca siete municipios asturianos y aglutina en total unos 1.600 km2, en los que viven aproximadamente unos 34.000 habitantes.

 

Con este nuevo espacio natural reconocido, Asturias tiene ya más de una tercera parte de su territorio -340.000 hectáreas- bajo alguna figura de conservación. Esta zona cuenta con una variedad de unidades paisajísticas. Además, su rico patrimonio natural asociado a la desembocadura del Eo y a los valles de las cuencas fluviales que vertebran su espacio, permite disfrutar de unos ecosistemas vinculados a las playas y acantilados. La óptima conservación de sus formaciones forestales son una buena representación de la media montaña cantábrica occidental, y no menos importante es la riqueza etnográfica y arquitectónica de la zona. Se trata de un paraje enmarcado en territorios que han sufrido a lo largo de siglos consecuencias del aislamiento secular, pero que ha sido capaz de superar gracias al buen aprovechamiento de oportunidades para el desarrollo de proyectos pioneros en el ámbito internacional, de sostenibilidad y de turismo rural; todo ello, unido a sus valores naturales y medioambientales, a sus valores paisajísticos, a sus actividades económicas y a su patrimonio cultural y etnográfico ha permitido que esta zona pueda seguir avanzando en el progreso y desarrollo ordenado y sostenible. Los valores paisajísticos de esta zona son innegables, pero sobre todo destaca su trayectoria histórica de acción social y económica, así como de conservación del patrimonio.

 

En cuanto al plan de gestión para la reserva, este asume un total de quince retos con el objetivo de buscar un desarrollo social y económico. Uno de estos retos será el de intentar armonizar la normativa Galicia-Asturias en materia de espacios naturales, desarrollo rural, forestal, cinegético, piscícola y urbanístico. Además se creará una marca de calidad de la Reserva de la Biosfera, se elaborará un catálogo de elementos de interés natural y cultural y se creará un observatorio socioambiental.

El proyecto de desarrollo sostenible también intentará fomentar la agricultura y ganadería ecológica, mejorar el acceso a las nuevas tecnologías, desarrollar infraestructuras de comunicación y fomentar el turismo. Habrá también un plan de gestión de la pesca, un proyecto de conservación y recuperación de las flora y fauna amenazada, un catálogo de paisajes y un inventario de biodiversidad. Se abordará también un programa de investigación y educación, y se apoyará la inversión en I+D+i.

 

Entre la fauna que habita este paraje, destacan animales como el jabalí, zorro y corzo, siendo los vertebrados más representativos de la zona. Pero también encontramos otros pequeños carnívoros como la nutria, marta, garduña, jineta, tejón y comadreja. Estos suelen ser más habituales en zonas boscosas con arroyos y roquedos. Rapaces como el ratonero común, el gavilán abejero o el cernícalo vulgar son las aves más comunes que sobrevuelan estos cielos.

 

De su flora rica y variada destaca sobre todo el alto grado de naturalidad y conservación de sus bosques, algo que ha sido posible gracias a las escasas comunicaciones que ha tenido esta zona. En cuanto a las formaciones boscosas más comunes, destacan los robedales de roble albar (soportan suelos más secos y es frecuente encontrarlos en forma de híbridos junto con el roble carballo), los castañares, abedulares y pinares, así como los bosques mixtos de frondosas, estos últimos es frecuente encontrarlos compuestos por robles, castaños y abedules. También ocupan un espacio importante los bosques de ribera, formados por aliso, sauces y fresno, y también por arces y avellanos. Igualmente comunes en este lugar son las zonas rasas o de matorral, en las que predomina el rojo, un arbusto espinoso y muy ramificado que puede alcanzar hasta dos metros de altura. En este espacio natural también aparecen otras especies protegidas como el acebo y el tejo. Cerezo silvestre, nogales y laurel completan la flora de la zona.

 

Entre las especies arbustivas o de matorral destacan las escobas, los brezos y los madroños. A medida que nos adentremos en la costa, se observa una clara degradación de los bosques autóctonos, predominando sobre todo el eucalipto y el pino marítimo, permitiendo al visitante disfrutar de una zona de extraordinaria belleza y valor.

 

Fotografía: José Luis de Arriba.